La piel como asfalto marcado por las ruedas. Los tatuajes enmarcados de Carla Del Ramo respiran momentos para enmarcar y pasan de la dermis a la pared sin solución de continuidad. Entre el pincel y la aguja, el rastro que queda insinúa viajes, paseos y veranos templados. Si algunos tatuajes son arte, esta es la prueba definitiva de que piel, espacio y tiempo, pueden convivir en una obra actual y sorprendente.